Discipulado

Un llamado al discipulado

Jesús no fundó una religión; nos invitó a una forma de vida. ¿Qué significa convertirse verdaderamente en Su discípulo?

Mosaico de Cristo de pie ante una puerta, sosteniendo una linterna encendida.

Jesús no fundó una religión; al contrario, en la Iglesia del primer siglo el cristianismo fue llamado primero “el Camino”, o “el Nuevo Camino”. Él nos invita a abrazar una forma de vida como discípulos Suyos — a ser no solo seguidores, sino estudiantes de Sus enseñanzas.

Escoger la mejor parte

Recordemos el pasaje del Evangelio en que Jesús visita la casa de Marta, María y Lázaro. Mientras Marta se afanaba preparando la comida — parte importante de la hospitalidad en el Medio Oriente —, María escogió sentarse a los pies de Jesús para aprender de Él. Cuando Marta se quejó, Jesús le pidió que dejara en paz a María: ella había escogido la mejor parte.

María ha escogido la mejor parte, y no le será quitada.

Lucas 10:42

La hospitalidad es importante, pero estar a Sus pies lo es aún más.

Un corazón humilde y contrito

En el Antiguo Testamento, los profetas no cesaban de exhortar al pueblo a volver a Dios. Muchos trataban a Dios como a un extraño — tal como el hijo pródigo, y su hermano mayor, trataron a su padre. Los profetas insistían en que Dios deseaba algo más que los sacrificios: buscaba un corazón humilde y contrito.

Buscar una relación personal

Aunque todos estamos llamados a dar, Dios no desea nuestro dinero. Él anhela una relación personal con cada uno de nosotros — y esa relación requiere tiempo y entrega. Ser discípulo significa escucharlo, dejando que Sus palabras den forma a nuestra vida diaria. (Es también así como descubrimos el propósito que Él tiene para nosotros — lee El propósito de la vida.)

Asistir a la iglesia sin involucrarnos no transforma. Nuestra rica Divina Liturgia da por supuesta una familiaridad con la Escritura, pues está llena de poesía y de oraciones que suponen el conocimiento de la Palabra.

Jesús está llamando

Te invito a reflexionar: ¿Conoces a Jesús? ¿Eres apenas un cristiano que asiste de vez en cuando a la iglesia, o te relacionas de veras con Él?

Jesús está llamando a tu puerta. Hay un famoso cuadro que muestra que la puerta no tiene picaporte por fuera — Él quiere entrar en nuestro corazón, pero espera a que le abramos. Desea compartir contigo la mesa, hablar y escuchar.

Abraza El Camino

Te desafío: vuelve tu corazón a Dios. Comprometámonos con Él cada día. Pídele a Dios que abra tu corazón a Su voluntad; siéntete orgulloso de ser llamado cristiano y, más aún, discípulo de Jesús. Cultiva una blandura de corazón que te permita escuchar, para que llegues a ser hermano y discípulo junto a Jesús.

¿Estás listo para abrazar y vivir El Camino?

Sobre el autor

El Corepíscopo Don Sawyer — conocido con cariño como Abouna Don — ha dedicado toda una vida a enseñar la fe. Su don es hacer que la rica tradición de la Iglesia se sienta como una conversación en la mesa de la cocina.